Piensa, cree, sueña y atrévete

Piensa, cree, sueña y atrévete!!

Piensa, cree, sueña y atrévete!!

Cuando empecé a montar en bici, cualquier pequeña hazaña parecía estar muy lejos de mi alcance.

Siempre recordaré mi primera salida en bicicleta ya de adulto. Fué un recorrido demoledor para mi, no llegaba a los 10 kilómetros, prácticamente sin desnivel, pero recuerdo que pensé: «J….!! que duro es esto de ir en bici…»

De haberme rendido en ese momento, mi nueva y flamante Rockrider 5.2 de 26 pulgadas hubiera muerto en el garaje presa de las telarañas. Pero no fué así. Al cabo de unos días lo volví a intentar y mis piernas ya no parecían un chorizo criollo con espasmos de alarma por sobreesfuerzo. Cuando ya tuve ese recorrido bién asimilado entré en Wikiloc en busca de rutas cercanas, y aquí fué dónde se me abrió un enorme abanico de posibilidades para huir de la monotonía.

Mis rutas ya eran más largas, de unos 25km y con algunas subiditas que te quitaban el aliento. Ya me había picado el gusanillo y empecé a buscar alguna marcha asequible cercana a mi localidad. Finalmente, después de mucho buscar, di con La Portals. Se trata de una carrera que da la vuelta a la montaña de Montserrat, todo un símbolo icónico de mi región, con la que a partir de ese momento tuve un vínculo especial. Pues bién, me lancé a la piscina, inscripción formalizada y pagada, ya no había marcha atrás…

Ahora solo me faltaba creer en mis posibilidades, tocaba trabajar duro, ya que con mi poca experiencia y corto bagaje en el mundo del ciclismo, veía muy dificil poder terminar dignamente una marcha de 60km y 1500m de desnivel positivo.

Así que, a falta de dos meses para la salida, me puse manos a la obra. Me compré una bici nueva, ya con ruedas de 29 pulgadas y unos frenos de disco que me permitieran bajar por según que sitios sin tener la certeza de hacer un recto en la primera curva. También unas zapatillas con calas y unos pedales automàticos, tan odiados en la primera salida y tan primordiales actualmente. Poco a poco fuí incrementando la distancia de mis entrenamientos, pero no el desnivel, grave error ya que no llegué totalmente preparado al día de la carrera.

Bueno, por fin llegó el día señalado en rojo en mi calendario. Era una mañana que despertó nubosa pero las previsiones no apuntaban lluvia. Estaba muy nervioso y prácticamente no desayuné. Cargué la bici medio desmontada en el maletero del coche y arranqué rumbo a Collbató. Había mucha gente, muchos ya calentando. Todo el mundo me parecía muy profesional. Bicis con un valor superior al de mi coche, equipaciones de otras carreras indicadoras de una gran experiencia en este mundo… «Madre mía, dónde me he metido!»

Pues allí estaba yo, en cola de salida con mi bici de gama baja, mi equipación del Decathlon y con unas ganas enormes de empezar a pedalear antes que me deboraran mis propios nervios. Disfruté como un niño durante toda la carrera y recuerdo que, fruto de mi ilusión, sólo percibí la dureza de la prueba los últimos 10-15km entre los que había una subida serpenteante infernal y un falso llano final demoledor en el que me adelantaron un gran número de participantes cuando vino a visitarme Monsieur Masó. Finalmente llegué a meta, las piernas me palpitaban al rojo vivo pero mi corazón se sentía orgulloso de lo que acababa de lograr, acabar mi primera carrera.

La Portals (Collbató, 13 de abril de 2014)


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